Alimentación para los niños

Cada vez son más los que se preocupan por lograr un plato rico, nutritivo y atractivo para los niños. Colores, formas, y sabores, a tener en cuenta, para no aburrirlos con las tradicionales papillas o verduras molidas

Platos ricos y nutritivos con Maizena

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Actualmente los especialistas aconsejan no triturar ni mezclar sabores, así los bebés a partir de los 6 meses pueden diferenciar los gustos dulces y salados. Además, aprenden a masticar y así reconocen las texturas de los alimentos.

En general los chicos cambian rápidamente de comidas preferidas. Un día pueden devorar un plato de verduras y al día siguiente no quieren saber nada. Es normal. Hay que esperar unos días y volver a la carga. Siguiendo los consejos del pediatra se pueden incorporar nuevos sabores y presentarlos de forma divertida.

A los chicos les fascinan los colores y con un poco de imaginación se pueden armar platos con tonos naranjas, rojos, amarillos y blancos. La calabaza, por ejemplo, en vez de hervirla, conviene dividirla en cuadraditos y prepararla al microondas. ¡A ellos les encanta! porque queda más dulce y consistente. Los tomates cherry son otra opción y las hamburguesas vegetales, o de soja, son una alternativa para decorarlas con caritas, autos o barquitos: sólo hay que cortar bastoncitos de zanahoria o rueditas de huevo duro y, creatividad mediante, armar las formas.

Cuando son más grandes las diferencias de los pinchos suelen tener éxito: trocitos de pollo, rodajas de salchichas y papas al horno son ideales para que ellos mismos armen su propio plato. Los fideos les encantan: vienen en varias formas y colores y se consiguen de harinas integrales o harina normal (siempre con el visto bueno del pediatra).

Los cumpleaños infantiles pueden ser algo riesgosos si no se presta atención a las mesitas bajas. Tanto los embutidos como los snaks no sólo contienen mucha grasa, tampoco aportan nutrientes. Conviene dedicarle un poco de tiempo a la preparación de la fiesta: una opción son los vasitos de gelatina de colores, presentados en bowls con hielo. También trocitos de queso, aceitunas sin carozo y empanaditas. Jugos frutales, helados en palito o cereales de colores pueden completar el menú.

Siempre y cuando la dieta sea balanceada y los más pequeños tengan opción de probar de todo, se les puede ayudar a fomentar buenos hábitos alimenticios desde edad temprana.

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