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La verdad acerca de la sal

La sal es fundamental cuando se trata de cómo experimentamos el gusto, aunque mucha sal puede dañar nuestra salud. Pero la sal también es una parte vital de nuestra dieta y es más fácil de controlar de lo que piensas.

¿Por qué es buena?

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La sal es un ingrediente común en los alimentos, se usa para darles gusto y preservarlos, está compuesta por una combinación de sodio y cloro. El tipo más común es la sal de mesa, pero existen otros tipos populares como la sal marina, la sal en piedras y en escamas las cuales pueden variar en el gusto. El sodio es un mineral esencial para equilibrar los niveles de agua en nuestros cuerpos y regular los impulsos nerviosos y las contracciones musculares. 

Demasiado sodio puede promover un aumento de la presión sanguínea. Usada inteligentemente, sin embargo, la sal realmente brinda beneficios a nuestra salud. Por ejemplo, se usa para fortificar el yodo en muchos países en desarrollo donde la deficiencia de yodo es la causa principal de retardo mental potencialmente evitable en la niñez, así como la causa del tumor e hipotiroidismo en personas de todas las edades.

La sal de la tierra: resumen de algunos hechos

  • Nuestra palabra salario deriva de la palabra latina salarium que significa sal.
  • Una ingesta típica de sal en los países occidentales es de 9g por día – alrededor del doble del nivel ideal recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
  • Hasta un 75% de nuestra ingesta de sal proviene en la actualidad de alimentos procesados tales como pan, comidas listas, sopas, cereales para el desayuno y snacks.
  • Un 15% más se agrega durante la cocción y en la mesa.
  • Sólo un 10% se encuentra naturalmente en los alimentos.
  • Un cuarto de los adultos tiene presión sanguínea elevada y un tercio de ellos no lo sabe – los que sufren de presión sanguínea alta no muestran síntomas.

Alternativas para la sal

Si estás realmente preocupado sobre la cantidad de sal que comes, porqué no tratas con una cucharada de té de hierbas como la albahaca, el perejil, el eneldo, el orégano, o las especies como la pimienta de cayena o la páprika, o usas ajo o limón o la corteza de la lima en lugar de la sal que normalmente agregarías a tu plato.

Recuerda…

Es posible que tengas más éxito en reducir tu ingesta de sal si lo haces gradualmente. Le da tiempo a tu sentido del gusto para adaptarse. Puedes crear tu propio y personalizado seductor de papilas gustativas con una mezcla de varias hierbas – guárdala en un frasco hermético con algunos granos de arroz para mantenerla seca.

Y recuerda, siempre elige productos con menos sal agregada.

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