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Cuatro acciones para solucionar el problema de los plásticos

Ellen MacArthur & Paul Polman.

Paul Polman with Unilever Logo Ellen MacArthur

Tomó medio siglo para que el plástico pasara de ser un símbolo de dicha para los hogares modernos, a convertirse en un imán de adjetivos despectivos. Mientras ocho millones de toneladas de este material entran al océano cada año, la gran pregunta es cómo reconciliar al plástico y su innegable funcionalidad, con un sistema que en el largo plazo genera pérdidas en el valor del material y consecuencias ambientales.

Los empaques son el principal uso que se le da al plástico a nivel global, pues impactan a diario nuestras vidas. Durante el último medio siglo, hemos migrado de soluciones reusables a elementos desechables o de un solo uso. Mientras tanto, el sistema de reciclaje no ha seguido el mismo ritmo; en la actualidad, solo el 2% del plástico que ingresa al mercado es convertido en nuevos empaques.

Sin embargo, hay señales alentadoras ya que, tanto los gobiernos como las industrias, se están embarcando en una transformación radical del actual sistema de plásticos, “Toma- Haz- Desecha”, a uno de diseño circular.

En las últimas semanas, la Comisión Europea anunció su estrategia de plásticos, Francia hizo el ambicioso compromiso de reciclar el 100% para el 2025 y el Reino Unido anunció un plan ambiental de 25 años que busca alejarse de la cultura del desecho plástico. Adicional, docenas de medidas regulatorias han sido introducidas en ciudades, países e instituciones internacionales alrededor del mundo en los últimos meses.

La industria también está tomando acciones. En la reunión del Foro Económico Mundial, llevada a cabo el año pasado en Davos, Unilever prometió usar plástico 100% reusable, reciclable o compostable para el 2025. En la reunión de este año, la Fundación Ellen MacArthur anunció que 11 marcas líderes, productoras y comercializadoras de envases y empaques habían hecho un compromiso similar, algunas de ellas apuntando a ambiciosos objetivos de reciclaje.

Estas son señales claras hacia una solución. Sin embargo, para impulsar el sistema de plásticos en el siglo 21, necesitamos más acciones por parte de los actores clave del sistema. Los negocios, en particular, pueden implementar cuatro acciones para acelerar la migración hacia una economía circular de los plásticos, manteniéndolos como un material valioso en la economía y alejado del océano.

Primero, mientras muchos negocios y gobiernos están concentrados en el reciclaje, es solo parte de la historia y se necesita de manera urgente que miren más allá. Cuestionando aspectos del sistema hemos llegado a considerar inevitable una responsabilidad colectiva; por ejemplo, ¿aún queremos las bolsas plásticas que serán quemadas o enviadas a rellenos sanitarios después de unos pocos minutos de uso?

Es vital invertir en formas innovadoras para entregarle a los usuarios los productos sin generar desecho plástico, gracias a nuevos modelos de negocio, tecnologías y materiales que pueden ayudar a resolver este desafío y proveer una oportunidad global de $10 billones de dólares.

En segundo lugar, respecto a los envases de plástico que se ponen en el mercado, más empresas deben seguir el ejemplo de las 11 destacadas en Davos recientemente, diseñando sus empaques de manera sostenible.

Tercero, los negocios necesitan definir de manera colaborativa, un “Protocolo Global de Plásticos” que aporte un direccionamiento y definiciones comunes. La realidad es que el sistema actual es demasiado indulgente con la ambigüedad; términos como “bioplástico” o “reciclable” pueden crear confusión y, enfrentémoslo, constituye un refugio seguro para aquellas compañías que hacen ver sus productos o servicios como sostenibles, cuando en realidad no lo son. Adelantándonos un paso, esta iniciativa podría ayudar a la industria a alinearse en la elección de materiales para garantizar que solo los materiales sostenibles puedan ser reciclados, reusados y biodegradados de manera segura.

Finalmente, un diálogo constructivo entre la industria y el gobierno es un prerrequisito para hacer un buen progreso. Los legisladores son actores esenciales para proveer la infraestructura y crear el marco regulador habilitante para que se desarrolle una economía circular. Sin embargo, y muy común en el pasado, la industria y el gobierno han perseguido diferentes y a veces conflictivas, agendas. Los líderes de negocio necesitan promover junto a los gobiernos, las políticas requeridas para cambiar el sistema; por ejemplo, a través de la implementación de esquemas efectivos de responsabilidad extendida al productor.

Dada la escala del problema, nuestros modelos de producción y consumo merecen una sacudida que revelará los beneficios económicos, ambientales y sociales que actualmente estamos pasando por alto.

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